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El movimiento de Marco Silva al Benfica en duda debido a la creciente brecha en salario y autonomía

·Por Paul Lindisfarne
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El movimiento de Marco Silva al Benfica en duda debido a la creciente brecha en salario y autonomía

Fulham/X.com

Las negociaciones entre el Benfica y Marco Silva sobre la posibilidad de que el entrenador del Fulham suceda a José Mourinho han llegado a un punto muerto, con Record informando que ambas partes están significativamente distantes tanto en los términos financieros como en el nivel de control que Silva está exigiendo.

Silva, de 48 años, había sido identificado como el candidato principal para reemplazar a Mourinho después de que Rúben Amorim declinara asumir el cargo. Varios medios informaron que se había alcanzado un acuerdo verbal en principio, con Silva dispuesto a aceptar una reducción salarial significativa de sus actuales 7,5 millones de euros por año en Fulham a alrededor de 5 millones en Benfica.

Sin embargo, A Bola informó que la brecha financiera es solo parte del problema: Silva también busca garantías sobre la independencia en la construcción de la plantilla que Benfica ha sido reacio a garantizar.

Mourinho, quien firmó un contrato de tres años para regresar al Real Madrid a la espera de la reelección de Florentino Pérez el 7 de junio, está contratado por Benfica hasta finales de junio. Se espera que su salida se confirme una vez que la elección entregue la anticipada victoria de Florentino Pérez.

Fulham le ofreció a Silva una extensión de contrato de tres años por valor de 8 millones de libras por año, por encima de sus ganancias actuales, para que se quedara en Craven Cottage, donde ha dirigido desde julio de 2021. Rechazó esa oferta a favor de un regreso a Portugal, pero el acuerdo sobre los términos con Benfica no ha seguido de manera fluida.

Se entiende que Benfica ahora está sondeando candidatos alternativos en paralelo con las continuas negociaciones con Silva. La demora crea un problema: la salida formal de Mourinho no puede ser anunciada antes de que se resuelva la situación en Madrid, y el nombramiento de Silva no puede ser confirmado sin que la salida de Mourinho sea formalizada. La cuenta regresiva es real y ambas partes lo saben.