José Mourinho ya ha aprobado las llegadas del defensa central Ibrahima Konaté, el lateral izquierdo Marc Cucurella, el lateral derecho Denzel Dumfries y el centrocampista ofensivo Bernardo Silva, y ahora quiere un mediocampista defensivo que juegue con el balón para completar su reconstrucción del mediocampo. La directiva del club está dispuesta a respaldarlo, pero reconoce que el costo será significativo.
El traspaso de Elliot Anderson al Manchester City -- reportado en alrededor de 150 millones de euros -- ha elevado las valoraciones en el mercado de mediocampistas, haciendo que la tarea sea más costosa de lo que se había anticipado originalmente.
Entre las opciones bajo consideración están Enzo Fernández del Chelsea (valorado en 130 millones de euros), Mateus Fernandes del West Ham United (90 millones de euros), Ayyoub Bouaddi de Lille, Félix Nmecha del Borussia Dortmund, Carlos Baleba de Brighton, Kees Smit de AZ, Adam Wharton del Crystal Palace y Rodri Hernández del Manchester City. Los mediocampistas del PSG Joao Neves y Vitinha son considerados prácticamente inalcanzables.
Se entiende que Mourinho ha comenzado conversaciones con todos sus jugadores sobre su futuro mientras el club traza la ecuación financiera que determinará qué trato pueden perseguir.
La decisión sobre qué jugador vender recaerá en Mourinho, quien ha iniciado las conversaciones pertinentes con su plantilla. Valverde sigue siendo uno de los mediocampistas más completos del fútbol europeo, mientras que Tchouaméni y Camavinga han tenido dificultades para consolidar roles consistentes. El jugador cuya salida genere la tarifa adecuada -- y cuya salida abra más espacio en la plantilla -- determinará quién se queda y quién se va.
La capacidad del Real Madrid para incorporar a un mediocampista de primer nivel en esta etapa del verano depende completamente de resolver esa ecuación antes de que los clubes que no necesitan tal equilibrio financiero avancen por delante de ellos.
