Álvarez, 26, ha expresado públicamente su deseo de dejar el Metropolitano, pero el club madrileño no tiene intención de facilitar un traspaso a un rival directo en nada menos que en sus propios términos. Se ha informado al Barcelona que no recibirán a Marc Casadó, Ferran Torres ni a ningún otro jugador como parte de un acuerdo -- solo efectivo.
El Barcelona actualmente carece de la capacidad financiera para cumplir con esa cifra, lo que hace que el traspaso dependa de ventas significativas de jugadores que tanto aumentarían los fondos como reducirían la masa salarial para cumplir con los requisitos de juego limpio financiero.
El Arsenal representa un pretendiente más realista. Los Gunners podrían potencialmente construir una oferta de alrededor de 70 millones de euros más el delantero del Arsenal Viktor Gyökeres, una combinación que el Atlético de Madrid consideraría -- a diferencia de cualquier cosa que el Barcelona tenga para ofrecer. Sin embargo, por ahora, se entiende que Álvarez tiene su mirada puesta únicamente en un traspaso al Camp Nou en lugar de a los Emirates.
El estancamiento deja a los tres clubes en posiciones de espera de cara al verano, con el futuro del argentino sin resolver y la etiqueta de precio establecida por el Atlético actuando como el principal obstáculo para cualquier resolución.
La postura inflexible del Atlético refleja su conciencia de que vender a un jugador de la calidad de Álvarez a un rival de La Liga a un precio de descuento sería indefendible para sus seguidores. La cifra de 150 millones de euros puede estar diseñada tanto para desincentivar como para invitar -- pero también significa que si el Barcelona no puede reunir los fondos, un acuerdo simplemente no ocurrirá, independientemente de cuán fuertemente el jugador presione por ello.
Esa dinámica le da al Arsenal una ventaja estructural de la que serán conscientes. El componente Gyökeres de una posible oferta del Arsenal aborda el deseo del Atlético de contar con un delantero probado para cubrir cualquier salida, haciendo que el camino del club londinense hacia el acuerdo sea más creíble que el del Barcelona a corto plazo.
