Esa fue la primera impresión de Mick Rathbone sobre la vida dentro del entrenamiento del Manchester United.
“Para hacer el trabajo, necesitas estar dentro de él — corriendo, riendo, pasando el balón, uniéndote a las áreas, haciendo flexiones,” le dijo a Football Presse. “Quieres ser una parte importante de ese equipo.”
Entendió de inmediato que el respeto tenía que ganarse.
“El balón me lo pasa Jesse Lingard… todos están esperando… lo deslizo entre sus piernas de vuelta al área.”
El ambiente cambió instantáneamente.
“Todos se detienen. Todos están riendo.”
Fue el momento en que se sintió aceptado.
“Quieres ser una parte importante de ese equipo. Así es como construyes confianza.”
Al final del primer día — después de un túnel, una victoria en una carrera y risas en el campo — Rathbone ya no era el forastero.
Pertenecía.