“Tuve este romance con el QPR, pero el Spurs era mi club de ensueño,” le dijo a Football Presse. “Todo parecía brillante sentado allí con Terry Venables en el Royal Lancaster Hotel. Pensé, ‘Bueno, parece que me quedaré en Londres. No tengo que mudarme.’”
La ciudad, su vida social y la comodidad de quedarse cerca de casa hicieron que la decisión fuera tentadora.
“Pero luego llegó el Manchester United,” dijo Parker. “Y Terry dijo, ‘Tienes que irte por respeto, pero si no te vas, podrías arrepentirte.’”
Fue un momento de reflexión. ¿Podría dejar Londres, la ciudad que amaba, por el desconocido norte? ¿O arriesgaría perder la oportunidad de su vida?
“Para mí, estaba claro: sabía que tenía que irme,” dijo. “Tenía que aprovecharlo.”