El exdelantero del Mónaco dice que el espíritu de equipo se construyó de maneras simples durante su época — no a través de grupos de WhatsApp, sino mediante conversaciones cara a cara.
“Íbamos a tomar una copa cuando regresábamos a Mónaco,” dijo Hateley a Football Presse. “Comenzó conmigo y Glenn Hoddle. Luego tres o cuatro de nosotros. Después seis o siete. Se convirtió en un ritual.”
¿El resultado?
“Unió al equipo. No era excesivo. Se trataba de sentir por el otro.”
Hateley contrasta eso con el juego de hoy.
“Miro el juego moderno y veo a todos estos jugadores ahora en sus teléfonos. Eso nunca construye relaciones. No estás dentro de la cabeza de tu compañero.”
Cree que se está perdiendo algo esencial.
“Nunca construyes ese vínculo. Me resulta realmente, realmente difícil ahora explicar ese lado del juego a la generación más joven.”
Para Hateley, la química del equipo no se construyó en salas de análisis.
Se construyó en momentos.