El internacional guineano ha sido señalado como la venta estrella del Celta de Vigo desde el inicio del verano, ya que el club busca equilibrar sus cuentas, con informes en otros lugares que sitúan la tarifa en discusión en alrededor de 18 millones de euros a medida que avanzan las conversaciones con un club italiano.
Perder a Moriba obligaría al Celta a encontrar un reemplazo de calidad similar, o a acelerar la promoción de los mediocampistas de la academia Andrés Antañón y Higo Burcio, ambos jugadores en los que el club confía plenamente, aunque hacerlo también crearía un dolor de cabeza para el Celta Fortuna, el equipo reserva, que perdería dos piezas clave de su plantilla.
La salida de Moriba no es la única baja que se está considerando en Balaídos. Carlos Domínguez, Manu Fernández y Carles Pérez también están entre aquellos cuyos futuros siguen abiertos, mientras que el futuro de Matías Vecino es igualmente incierto.
El Celta también debe decidir en los próximos días si mantener a Hugo González involucrado con el primer equipo, aunque hacerlo privaría al equipo reserva de su jugador más destacado durante lo que ha sido una temporada histórica en Segunda para el grupo.
Más allá de las salidas, las prioridades del Celta en el lado de las llegadas siguen siendo claras. El director deportivo Claudio Giráldez ha pedido refuerzos en ataque después de que un movimiento por Fer López resultara imposible, mientras que el club aún necesita añadir opciones en la portería con la inminente llegada de Altay Bayindir del Manchester United.
Moriba se unió al Celta de forma permanente el año pasado por alrededor de 6 millones de euros, habiendo pasado previamente un tiempo cedido en el club desde el RB Leipzig, y se ha convertido en uno de los mediocampistas más confiables de Giráldez desde entonces.
Se entiende que el precio solicitado por el Celta es significativamente más alto que la tarifa que se está discutiendo actualmente, aunque la posición financiera mejorada del club tras una carrera hasta los cuartos de final de la Europa League ha aliviado parte de la presión para vender a cualquier costo.
