Álvarez, 26, desató una tormenta en Madrid cuando dijo ESPN después de la victoria de Argentina por 2-0 sobre Austria que "lo mejor para todos es un traspaso -- quiero cumplir mi sueño." Sus comentarios fueron entendidos como una señal directa de su deseo de unirse al Barcelona, un club con el que ha estado vinculado durante toda la temporada.
La Unión Internacional de Peñas del Atlético respondió con un comunicado contundente publicado en las redes sociales.
"Julián está demostrando ser un niño malcriado con menos capacidad de reflexión que una piedra. Y un traidor al mismo nivel que Courtois o Hugo Sánchez," comenzó el comunicado.
"Ahora debe ser tratado como se merece: o paga su cláusula de rescisión o va a las gradas. Esperamos que Apollo Global lo ponga en su lugar, o nos sentiremos doblemente traicionados."
La referencia a Apollo Global se refiere a la firma de capital privado que tiene una participación en el grupo matriz del Atlético de Madrid. Thibaut Courtois y Hugo Sánchez son considerados entre las salidas más controvertidas en la historia del club.
Álvarez tiene un contrato con el Atlético hasta junio de 2030 con una cláusula de rescisión fijada en 500 millones de euros.
El club ha declarado repetidamente que no lo consideran disponible y no aceptarán ofertas por debajo de esa cifra. El Atlético también ha confirmado que presentará una queja ante la FIFA contra el Barcelona por contacto ilegal con un jugador bajo contrato.
