La Gazzetta dello Sport informa que una salida se ha convertido en el resultado más probable al final de la campaña, con el contrato de Leão vigente hasta 2028 y una cláusula de rescisión de 170 millones de euros, una cifra que no tiene relevancia en el mercado actual.
Las expectativas realistas del AC Milan están muy por debajo de ese umbral, y el club está preparado para sancionar una venta a una cifra que aún les permita registrar una ganancia de capital.
Leão ha anotado 10 goles en todas las competiciones esta temporada, su tercera campaña consecutiva sin alcanzar cifras de dos dígitos en la Serie A, y no ha marcado desde el 1 de marzo.
El entrenador Massimiliano Allegri lo ha utilizado como delantero central en lugar de su rol natural por la izquierda, una decisión táctica que ha recibido críticas y ha erosionado visiblemente tanto su rendimiento como su confianza. Su lugar en el once titular ya no está garantizado para los partidos restantes.
La relación con el apoyo del San Siro también se ha fracturado. Leão fue abucheado por secciones del público después de ser sustituido contra la Juventus en abril, y la atmósfera alrededor del jugador y el club se ha vuelto cada vez más incómoda.
El Manchester United es considerado el pretendiente más concreto, aunque el agente Jorge Mendes ya ha puesto al jugador a disposición de múltiples clubes. Liverpool, Barcelona, Chelsea y Manchester City han sido mencionados como destinos potenciales, con la Copa del Mundo en junio vista internamente como un posible punto de reinicio; el Milan está dispuesto a esperar hasta después del torneo antes de finalizar una venta, con la esperanza de que los resultados de Portugal puedan restaurar parte del entusiasmo que una vez rodeó su nombre.
Con dos años restantes en su contrato, la posición del Milan no es desesperada. Pero dada la trayectoria de esta temporada, el consenso dentro del club es que el verano de 2026 representa la última oportunidad realista para extraer un valor significativo del activo.
