El contrato de Silva con el Benfica se extiende hasta 2027, dejando al club en riesgo de perderlo por una tarifa significativamente reducida este verano si no se encuentra un nuevo acuerdo.
Las conversaciones de renovación se han estancado, con el jugador descontento por la forma en que se ha gestionado el proceso y buscando garantías deportivas que el Benfica actualmente no puede proporcionar, no menos porque la situación del cuerpo técnico del club para la próxima temporada sigue sin resolverse tras la inminente salida de José Mourinho.
Silva ha hecho 41 apariciones esta temporada, pero ha caído al tercer lugar en el orden de preferencias defensivas del Benfica detrás de Nicolás Otamendi y Tomás Araújo, reduciendo tanto su tiempo de juego como el poder que podría haber tenido en las negociaciones contractuales.
La Juventus ha perseguido a Silva de manera persistente desde diciembre de 2024, cuando su agente Jorge Mendes confirmó públicamente el interés del club. Un movimiento fue bloqueado en enero de 2025 cuando el Benfica se negó a autorizar la venta.
La relación de Mourinho con Silva se cita como una de las razones clave del deseo previo del Benfica de retenerlo, esa dinámica cambia significativamente una vez que se formaliza la salida de Mourinho.
Los Bianconeri también están persiguiendo a Bernardo Silva del Manchester City, otro cliente de Mendes, y se entiende que las dos negociaciones podrían estar vinculadas o empaquetadas como parte de discusiones más amplias.
Se cree que el Benfica ahora está dispuesto a vender por una tarifa en la región de 20 millones a 25 millones de euros, una reducción significativa de la cláusula de rescisión de 100 millones de euros citada anteriormente, reflejando tanto la situación del contrato como el papel disminuido de Silva.