Tras la masiva salida de Massimiliano Allegri y de toda la alta dirección del club -- el director ejecutivo Giorgio Furlani, el director deportivo Igli Tare y el director técnico Geoffrey Moncada fueron despedidos junto al entrenador tras el fracaso en la clasificación para la Champions League del domingo -- RedBird Capital ha otorgado a Ibrahimovic una mayor autoridad sobre la operación futbolística de la que ha tenido anteriormente.
Según fuentes italianas, es Ibrahimovic quien determinará quién ocupará los roles de entrenador y director deportivo la próxima temporada. El hombre que surge como su candidato preferido para el puesto es Antonio Conte, quien confirmó su renuncia al Napoli el domingo tras dos temporadas -- la primera de las cuales entregó el título de la Serie A, la segunda un segundo lugar.
Corriere dello Sport informa que el AC Milan ha identificado a Conte como la figura ideal para revivir al club tras un colapso que los vio perder siete de sus últimos 13 partidos de liga. Informes de otras fuentes italianas apuntan a Andoni Iraola, quien dejó el Bournemouth este verano, como un candidato competidor. No se espera un nombramiento inminente mientras la estructura de liderazgo aún se está reensamblando.
En el campo, se anticipan cambios significativos.
Rafael Leão, cuya temporada de 31 partidos de liga produjo 10 goles y tres asistencias -- cifras consideradas muy por debajo de su nivel en un club con las ambiciones del Milan -- está atrayendo un serio interés desde Turquía. Tanto el Galatasaray como el Fenerbahçe están siguiendo al internacional portugués, con Gazzetta dello Sport informando que los clubes de Estambul están preparados para competir por su firma en lo que equivaldría a un derbi fuera del campo.
Fenerbahçe, que elegirá un nuevo presidente a principios de julio, podría ofrecer a Leão términos personales de alrededor de 10 millones de euros por año. La tarifa que recibiría el Milan se estima entre 40 millones y 50 millones de euros.
Se informa que Ibrahimovic quiere que Leão se quede. Si esa preferencia tiene más peso que la realidad financiera de un club que enfrenta fútbol de la Europa League y una significativa agitación estructural, sigue por verse.
La reconstrucción en San Siro comienza ahora.
