Rodri le dio su palabra al Barcelona el jueves y rechazó la oportunidad de negociar con el Real Madrid sobre un posible traspaso la próxima temporada, dejando claro que su prioridad es vestir la camiseta blaugrana.
Con ese compromiso asegurado, el departamento deportivo del Barcelona, liderado por Deco, ha cambiado su enfoque hacia acordar una tarifa con el Manchester City, que hizo un último intento por convencer al mediocampista de firmar un nuevo contrato antes de aceptar que quiere irse.
Rodri ha dejado claro que no tiene intención de renovar y, si el City se niega a vender, está preparado para irse gratis como agente libre cuando su contrato expire en junio de 2027, dejando al club inglés con pocas alternativas reales más que negociar una venta ahora.
El Barcelona está dispuesto a ofrecer 50 millones de euros por el traspaso, una cifra que el City considera insuficiente dado su reputación por esperar lo que consideran el verdadero valor de mercado de un jugador, incluso con solo un año restante en un contrato, una postura que el club inglés ha aplicado particularmente firme contra rivales domésticos.
El Barcelona ve la situación de manera diferente, dado el riesgo de perder al jugador de 30 años gratis dentro de 12 meses, y está presionando para que las conversaciones avancen rápidamente en lugar de prolongarse, ansiosos por cerrar el trato para poder centrar su atención en asuntos no resueltos en la delantera que involucran a Julián Álvarez y Ferran Torres.
El delantero del Atlético de Madrid está programado para mantener una reunión con Diego Simeone la próxima semana, donde reiterará su deseo de dejar el club; el próximo movimiento del Barcelona dependerá en gran medida de cómo se desarrolle esa conversación y la respuesta del Atlético, determinando si una nueva oferta por Álvarez se vuelve viable o si los catalanes necesitan buscar en otra parte.
La situación de Ferran Torres también debería aclararse la próxima semana, cuando el delantero regrese a los entrenamientos, que se espera que comiencen el 12. Se planea una reunión entre el club y el jugador para establecer su posición: si quiere renovar con el Barcelona o prefiere presionar por un traspaso al PSG.
