Allegri ha firmado un contrato de dos años con el Napoli como sucesor de Antonio Conte, con una opción para un tercer año, tras su despido por el AC Milan inmediatamente después del fracaso del club para clasificarse a la Champions League en el último día. Había negociado un acuerdo inicial con el Napoli antes de que se llevara a cabo ese partido final, según Gianluca Di Marzio.
Rabiot se unió al AC Milan el verano pasado a instancias personales de Allegri, aceptando una reducción salarial para dejar Marsella --donde había estado involucrado en un altercado en el campo de entrenamiento con su ex compañero Jonathan Rowe-- para reunirse con el entrenador bajo el cual había pasado tres temporadas exitosas en la Juventus. Firmó un contrato con el Milan que se extiende hasta junio de 2028 y gana aproximadamente 5 millones de euros por temporada.
Llevarlo al Napoli requerirá una ingeniería financiera significativa. El Milan no está obligado a vender y no tiene incentivos para subsidiar un traspaso a un rival directo. La Gazzetta dello Sport informó que los Rossoneri podrían exigir hasta 20 millones de euros, una tarifa que el Napoli solo puede contemplar después de reducir su masa salarial --lo más probable es que deshaciéndose de André-Frank Zambo Anguissa y resolviendo la situación de Kevin De Bruyne, quien ha dejado claro que tiene la intención de negociar su futuro directamente con el club.
La conexión Allegri-Rabiot es el activo en el que se basa la dirección deportiva del Napoli. De la misma manera que la relación de Conte con Romelu Lukaku desbloqueó un acuerdo que de otro modo tenía poco sentido económico, la creencia en Nápoles es que la llamada personal de Allegri será suficiente para convencer a Rabiot de presionar por el movimiento --incluso con un salario reducido-- cuando llegue el momento.
Rabiot tenía opciones cuando dejó Marsella el verano pasado. Eligió el Milan por Allegri. Si esa lógica se repite es la pregunta que definirá uno de los traspasos más complejos del verano.
